La literatura en la televisión


A aquellas personas que les apasionen los libros, probablemente les suenen estas dos palabras: Página Dos. A quien le interesen menos, seguro que se preguntará: ¿Página Dos? ¿De qué libro?

Pues bien, Página Dos es un programa de televisión dedicado a la literatura. Sí, sí, habéis leído bien. Un programa de televisión sobre literatura. El único. Si te gustan los libros y no lo conocías, tranquilo, es porque lo emiten en La Dos, un canal que no es muy popular. Me pregunto si es porque está dedicado mayormente a la cultura. Sin duda ha de ser por eso.

Actualmente hay un programa más. Se emite en Cuatro: Mil palabras & +. Horario nocturno y poca duración, no vaya a ser que manche la espléndida y culta programación de Mediaset.

Solo estos dos programas (de los cuales uno es como si no existiera) hablan de libros en televisión. Pero ha habido más.

Hace dos años dejó de emitirse Libros con uasabi, programa de Sánchez Dragó. Duró tres temporadas. Todo un logro. También se empezó a emitir ConvénZeme, presentado por Mercedes Milá, otro programa de literatura maravilloso, en el que se recomendaban libros, con una duración decente. La audiencia habló, y se canceló. No les daba el suficiente dinero a los directivos de la cadena; un coche menos. Todavía había espectadores a los que les fascinaba el programa, pero ya se sabe que la tele es como la parte más oscura de la democracia: televisión para la mayoría y al resto… bueno, al resto que los jodan.

¿Por qué la mayoría de la gente pasa de estos programas? ¿Por qué prefieren la telebasura? Tal vez porque es más cómodo, no les hacen pensar. Tal vez porque les gusta ser zombis delante de una pantalla iluminada. O quizá es porque los lectores prefieren apagar el televisor  y centrarse en los libros. Lo que está claro, es que los horarios y el poco interés de las cadenas por promocionarlos no ayuda. Por otro lado, ¿no es como meter la competencia en casa? Quizás tengan miedo, miedo de que al ver esos programas de literatura el espectador se levante, apague la tele y coja un libro. Si esto ocurriese, ¿cómo podrían seguir idiotizando a la población?



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